XIV

Trabajar los sentimientos
desde pequeña
ha sido útil.
Se han desarrollado
tanto
que se apoderan de mi ser.
Incluso aquellos
que no son míos.
Incluso aquellos
que pertenecen a otras personas.
Empatía.
Así es como lo denominan
los incautos y
las incautas.
Los valientes prefieren esconderlos,
las valientes no los muestran.
Pero las personas rotas
jugamos con ellos
(con los sentimientos)
para poder comprendernos.
Porque nos desconocemos tanto,
que tememos no poder
sentir igual que los demás.

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XII

Odio cuando intentas ser agradable
con alguien,
por su situación,
por sus vivencias,
porque lo está pasando mal;
y ellos te devuelven el cariño que le ofreces
con malas palabras
y rencor profundo.
Porque tú no sufres lo mismo,
porque no estás en su piel,
aunque intentes comprender su dolor.
Pero lo que no saben,
es que tú ya lo has vivido,
y por eso ofreces tu apoyo,
porque sabes lo que duele,
porque conoces el amargor de la pérdida.

 

XI

Kat's poemY me pregunto si en algún momento
encontraré un amor tan sutilmente odioso
como el de Patrick Verona y Kat Stratford.
Un amor tan adolescente y a la vez tan adulto,
Un amor en el que se puedan hablar
de las inseguridades porque ambos tenéis alguna.
Un amor en el que ella tiene más carácter
del socialmente aceptado,
y él se enamora sin siquiera pensarlo.
Un amor shakesperiano.
Un amor apasionado.
Un amor del aquí y ahora.

X

Y como cada año, el ritual se repite,
una felicitación por WhatsApp,
cuatro palabras por cortesía
y un montón de pensamientos vacíos.
¿Qué nos ha pasado?
El tiempo, supongo.
Madurar, me digo.
La vida, quiero pensar.
Antes nos escribiríamos durante horas,
ahora apenas hablamos dos veces al año.
De nada, de todo, de unas vidas sin el otro.
Uno tiene miedo a preguntar,
a la otra le duele recordar.
Hubo un tiempo en el que lo quiso,
pero nunca fue.
Hubo un tiempo en el que se adoraron,
pero no pudo ser.

Note to self

Y tienes miedo, lo sé, yo también he estado ahí. Aún estoy ahí, luchando.
Sé que te asusta no ser capaz de querer a alguien o, bueno, que alguien no sea capaz de quererte tanto como crees que necesitas que te quieran. Porque tú no lo ves, pero eres estupenda, por dentro y por fuera; aunque tu carácter ponga las cosas difíciles.
Te asusta reconocer que a veces necesitas a alguien que esté ahí para ti, que te escuchen sin juzgar, sin reírse de los sentimientos tan profundos que tienes.
Te preocupa que el mundo sea demasiado para ti, que tus sentimientos te traicionen y no puedas seguir adelante; aunque siempre lo haces, consigues continuar aunque parezca imposible.
Pides demasiado perdón y perdonas demasiado; consideras que todo es culpa tuya y esperas que pidiendo perdón la gente no tenga en cuenta el desastre en el que te has convertido.
Pero sin duda alguna, lo que más te aterroriza es que la gente no ve que te has convertido en un cuerpo que solo contiene emociones, demasiadas. Pero en realidad has pasado página y sabes cómo arreglarte a ti misma; pero nadie parece ser capaz de reconocer que ya no eres esa niña asustada. Ni siquiera tú misma.